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sábado, febrero 05, 2005

4 de Febrero

Hoy descubrí grandes amistades, de esas que sólo pueden nacer en la adversidad, de esas que saben el momento preciso en el que una canción o una cerveza pueden hacer maravillas por tu estado de ánimo.

El día fue pesado...horriblemente pesado. El celular no paraba de sonar. Del otro lado de la línea hay problemas, y hay que solucionarlos. Mientras ideó maneras, el nerviosismo me va ganando, pero cuando uno "resuelve problemas" no puede darse el lujo del nerviosismo o la inseguridad. De menos lo que procede es fingir. Y me resultó. Resultó mientras no tuve al problema enfrente. Cuando estuve en presencia de él, me enojé, y mucho, y miren que es difícil hacerme enojar.

No pude contener las mentadas de madre y los improperios contra todo: la burocracia, la apatía, la puta realidad y mi Universidad, que con mayúscula o sin ella, no deja de ser una patraña. Cuando terminé de mentar madres, me derrumbé. Como niño, me senté en una barda a decir las mismas mentadas de madre que antes, pero ahora con un sigiloso llanto. Estaba mal, entré en crisis.

Y si, es cierto, me derrumbé, pero casi de inmediato llegaron los soportes. Uno me escuchó, me tranquilizó y me dió su apoyo. Luego me invitó una cerveza, que a pesar del frío, pudo calentarme un poquito. Brindamos por los putos problemas y por esa cochina gente que nos hace la vida imposible. Por sus vidas y las nuestras, salud.

Luego llegó el otro soporte, una amiga ahora. Me escuchó ya más tranquilo...y me invitó a pasar el mejor rato que he tenido en lo que va del año. Me invitó a que guardaramos silencio y escucháramos, riéramos y suspiráramos con la música del lugar. También, sin querer, me invitó el café que me tomé, y el cual no pagué por salir a las carreras. Ya habrá tiemo para reponérselo.

Mientras llega el día en el que pueda yo invitarles a los dos una cerveza o un café, quiero darles las más sinceras gracias por haberme escuchado y ayudado con sus risas y sus compañías a que este día fuera en verdad mejor por el simple hecho de que ellos estuvieron ahí. Él problema aun no se resuelve, pero les prometo que ya lo pensaré con la cabeza más fría y la mente despejada.

Gracias, Anibal y Luz.

2 Comments:

At 11:28 a. m., febrero 05, 2005, Blogger gabo said...

En momentos de desesperación es cuando más nos damos cuenta de lo afortunados que somos con amistades como esas.

Un abrazo.

 
At 10:55 a. m., febrero 07, 2005, Blogger luz said...

la vida es un camino... con muchas calles... baches... pedazos cerrados que hay que brincar... cruceros... y s un camino donde nos vamos topando con ggente... algunos nos estorban solamente... otros nos ayudan en una adversidad y asi como estuvieron se desaparecen y dejan un "gracias" en el aire.... otros te ayudan cuando mas necesitas una mano... y te hacen saber que ahí van a estar...

un "árbol" nos unió... ahora somos parte de sus ramas... y, aunque independientes, estamos ligados.... unidos... y siempre que necesites un empujón, siempre habrá un viento que te unirá a mi... y estaré ahi... para oirte, para hablar, para escuchar... o simplemente para hacerte compañia en silencio.

del café... no te preocupes... de todas maneras pensaba invitartelo...

un beso ...

pd
tres palabras:
eso también pasará

 

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